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Cada salida al campo nos brinda la oportunidad de conocer y aprender de la naturaleza, aún más cuando lo haces en un entorno tan rico en biodiversidad como son los distintos ecosistemas que componen el término municipal de Cabra.

Medianos y grandes mamíferos, aves, árboles, plantas y otra multitud de seres vivos, acaparan normalmente nuestra atención, son los protagonistas de nuestro entorno, simplemente por la razón de que los podemos ver.

Tras algo más de veinte años de salidas al campo en mis ratos libres, las aves siempre han sido mi gran pasión. La observación de grandes rapaces como el buitre leonado, o pequeñas aves como el reyezuelo listado, me hacían caminar largas distancias. Recorridos que siempre he aprovechado para observar todo aquello que me llamaba la atención, reptiles tomando el sol sobre las piedras, anfibios en el agua de los abrevaderos o insectos de diversas formas y colores.
Esta inquietud por observar todo lo que me rodeaba me hizo darme cuenta de que me encontraba con una gran limitación, y era el no poder ver más allá de lo que mi vista me permitía, huevos de rana, larvas de mosquito en sus distintos estadios, o minúsculos insectos era lo más pequeño que podía ver. A simple vista me era imposible ver esa parte de la naturaleza tan desconocida, que leía en los libros, o que en contadas ocasiones transmitían algunos programas de televisión.

Hace algunos años me hice con un microscopio óptico, para poder conocer por mí mismo, aquellos seres vivos que nunca podía ver, y esto me llevó a crear un blog en Facebook llamado "Entre la hierba", con la intención de mostrar ese pequeño y desconocido micromundo, a aquellas personas que no tienen a su alcance la oportunidad de conocerlo, aunque a veces ese micromundo lo tengan bajo sus pies.

Para conocer el mundo microscópico y disfrutar de él, no hace falte ser ningún científico, ni poseer ningún conocimiento especial de la naturaleza, cualquier ciudadano que se muestre interesado por ello lo puede hacer, eso sí, nos hace falta una herramienta fundamental, un microscopio óptico, que tampoco tiene que ser nada profesional, un simple microscopio educativo es más que suficiente. Esta actividad la podemos hacer en casa, en nuestro propio salón y además es algo que podemos compartir con nuestros familiares y amigos.

En Cabra podemos encontrar diferentes medios acuáticos, que es donde se encuentran la mayoría de los seres vivos que pretendemos observar. Los pilones de las fuentes, acequias de riego, la Fuente del Río, la Fuente de las Piedras o la Nava, son algunos lugares a los que podemos ir a tomar una muestra de agua, para poder adentrarnos en el maravilloso mundo microscópico.


Para tomar una muestra, hay que tener en cuenta que estos pequeños microorganismos no se encuentran en el agua del chorro de una fuente ni en el brote de agua de un manantial, pues ahí el agua sale totalmente filtrada por el sedimento de donde procede. El desarrollo de estos organismos comienza en los pilones, aguas encharcadas de lluvia que duren al menos dos días, o en los cursos de arroyos y ríos. Dependiendo del lugar de donde tomemos la muestra de agua, encontraremos diferentes formas de vida, aunque muchos de estos organismos comparten los mismos lugares para vivir y desarrollar el ciclo de su vida.
Dentro de estas aguas viven las bacterias que a pesar de ser los seres más diminutos, son los más importantes y numerosos. Estas tienen la capacidad de desdoblar la materia orgánica convirtiéndola en dióxido de carbono, agua y componentes minerales, que finalmente son absorbidos por las algas y plantas de su entorno. Además estas bacterias son el alimento principal de otros seres, como los protozoos, que son los principales consumidores de ellas contribuyendo así al control de una posible superpoblación.

Muy habituales y fáciles de observar son también las Cianobacterias llamadas algas verdeazuladas que son unas bacterias con pigmentos clorofílicos que les permiten hacer la fotosíntesis. En la Fuente de las Piedras es fácil observar una Cianobacteria filamentosa del género Oscillatoria, en ella podemos ver sus células apiladas en forma de monedas.

También encontraremos distintos tipos de protozoos, que son unos organismos unicelulares que como su nombre indica, "primeros animales", son los seres más primitivos que se conocen. Con una sola célula, son capaces de hacer todas las funciones de un animal superior, como son la respiración, alimentación, excreción, locomoción y reproducción. Un ejemplo son las amebas, muchas de ellas tienen la capacidad de construir un caparazón llamado teca, como es el caso de la Arcella vulgaris muy frecuente y fácil de observar. El Paramecium caudatum, es un protozoo ciliado que se caracteriza por tener forma de suela de zapato, es abundante y fácil de localizar en la acequia del Caz que transcurre por la Senda el Medio.

Las algas también son muy abundantes en estos medios acuáticos, gracias al proceso de la fotosíntesis convierten la materia inorgánica en orgánica y además de producir oxígeno son capaces consumir una gran cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera. Estas algas también son una importante fuente de alimento para otros organismos de la charca. En los pilones de algunas fuentes de Cabra podemos encontrar algas microscópicas de gran belleza, como es el caso de Cosmarium tertraophthalmum en la Fuente de Jarcas, o Pediastrum boryanum en la Fuente de Camarena. Un alga filamentosa conyugada del género Spirogyra que goza de gran belleza, la podemos observar junto a la vía verde en la Fuente la Estación.

Otros organismos diminutos pluricelulares como los rotíferos y pequeños crustáceos también son habitantes de este pequeño mundo. El conjunto de todos estos seres microscópicos son de gran importancia en el medio natural, pues son unos auténticos recicladores de materia orgánica, además de ser el principio de la cadena alimentaria, un eslabón fundamental para el conjunto de todos los seres vivos.

Esto quizás nos haga reflexionar sobre la importancia de la conservación de todos y cada uno de estos medios acuáticos, una mala actuación como es un vertido contaminante puede causar un daño irreparable en cualquiera de los sistemas acuáticos.

Para tomar una muestra de agua y disfrutar de este maravilloso microcosmos, basta con llevar un pequeño tarro de cristal y acercarnos al pilón de una fuente. Tomaremos con una jeringa agua con materia orgánica del fondo, con las manos recolectaremos unas cuantas algas filamentosas de la superficie y alguna planta acuática si la hubiese. En el fondo del pilón podemos encontrar frecuentemente amebas, planarias,... En las algas filamentosas recolectadas abundan multitud de protozoos ciliados, rotíferos y un sinfín de algas unicelulares. Lo interesante de la recolección es que nunca sabes que es lo que te vas a encontrar y eso hace muy emocionante el momento de la observación.

Con un gotero ponemos una gota de agua de la muestra recolectada sobre un portaobjetos, esa cantidad es más que suficiente para pasar un buen rato de observación. Lo que a continuación nos vamos a encontrar en esa gota es un mundo muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver.

Nos asombraremos cuando veamos algunos tipos de algas diatomeas que tienen la capacidad de desplazarse a un ritmo bastante acelerado, incluso cuando las estás observando tienes que estar constantemente siguiéndolas porque se salen del campo de visión del microscopio, estas algas diatomeas son bellas y de muy diversas formas, además tienen la peculiaridad de poseer una pared celular de cristal, llamada frústula, construida completamente de sílice, una maravilla bajo el microscopio. También podremos observar un bullicio de protozoos ciliados que se amontonan para devorar a miles de bacterias que se agolpan junto a una hoja en descomposición. Nos llamará mucho la atención las diferentes formas que usa cada individuo para desplazarse o alimentarse, como se aparean, como se reproducen e incluso lo que más nos puede asombrar es el poder llegar a ver lo que ocurre en su interior, gracias a la gran transparencia que poseen la mayoría de estos microorganismos. Podremos observar sus órganos vitales, como el aparato digestivo de un rotífero con su potente y musculoso "mastax" encargado de triturar todo aquello que le entra por la boca, así como las vacuolas alimenticias y excretoras de muchos protozoos, los huevos en el interior de la cámara incubadora de una daphnia, el alimento ingerido en el interior de multitud de microorganismos, además podremos ver el núcleo celular en muchos tipos de algas, sus cloroplastos portadores de la clorofila, e incluso las reservas de alimento que se encuentran en forma de gotitas de aceite en el interior de las algas diatomeas.

Es muy frecuente, que al principio entremos en la confusión de si lo que estamos viendo es un alga o un protozoo, pues hay algas que tienen la capacidad de desplazarse, como es el caso de algunos tipos de diatomeas o Volvox que es un alga colonial que mediante unos flagelos alcanza una gran rapidez en su desplazamiento, y esto puede confundir cuando no se tiene mucha experiencia. Por el contrario, podemos ver a un protozoo ciliado llamado Paramecium bursaria, que es totalmente verde porque convive en simbiosis con una microalga del género chlorella que porta en su interior, este paramecio se beneficia de los azúcares y otros componentes que fabrica esta microalga gracias a la fotosíntesis y la microalga obtiene como recompensa la protección de este protozoo que la transporta en su interior. Ambos microorganismos Volvox globator y Paramecium caudatum conviven en el mismo tipo de ecosistema como es la laguna de San Cristóbal cuando permanece llena, pues sus aguas son eutróficas (ricas en nutrientes) a causa del cultivo del olivar que la rodea y esto es una característica que beneficia a estos dos organismos tan distintos entre sí.

En nuestras continuas observaciones llegaremos a encontrarnos a un organismo un tanto especial, Euglena es un género protista que tiene la capacidad de alimentarse de manera heterótrofa y autótrofa, es decir, cuando hay materia orgánica en el agua se alimenta de ella y cuando escasea o falta, es capaz de fabricarse su propio alimento mediante la fotosíntesis, gracias a la clorofila que porta en su interior. Por muchos años ha sido considerado un organismo a medio camino entre un alga y un protozoo. En los pilones de la Fuente de los Frailes se puede observar Euglena, suele encontrarse buscando su alimento entre las marañas de algas filamentosas que abundan allí.

El mundo microscópico nos tiene siempre sumergidos en un continuo aprendizaje y cada observación se convertirá en una experiencia nueva. Un microscopio nos abre un amplio abanico de posibilidades, no solo conocer el funcionamiento de un medio acuático y los seres que allí conviven, además nos permite descubrir por nosotros mismos aquellas cosas que tenemos cada día a nuestro lado y que nunca vemos por su reducido tamaño. Incluso nuestro propio hogar es un gran mundo a descubrir, podremos ver el sinfín de microorganismos acuáticos que viven en los platillos de nuestras macetas y que nunca supimos que estaban allí, será fácil adentrarnos en nuestras plantas y ver su funcionamiento, cortando un trocito de hoja podemos ver sus estomas, los cloroplastos portadores de la clorofila que son los que le dan el color verde a la hoja, la estructura celular que la compone, incluso hacer un corte transversal en un tallo nos permitirá contemplar las impresionantes formas de los vasos conductores. Nuestra propia curiosidad nos hará observar multitud de cosas, como el moho de una fruta pasada, el ala de un insecto, los millones de escamas que componen el ala de una pequeña mariposa, los distintos granos de polen que contiene la miel que guardamos en nuestra despensa...

La conservación de la naturaleza depende de todos nosotros. Para protegerla es muy importante conocerla y quizás acercarnos un poquito a este desconocido mundo nos ayude a valorar aún más la importancia del entorno que nos rodea.





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